No escribas un blog

Mi primera publicación online fue en noviembre del año 2003. El sitio que lo alojaba ya no existe y solo queda un archivo .xml de todo lo que quise compartir durante esos años.

Encontré muchas razones para mantenerlo durante todo ese tiempo, pero cuando mi blog se perdió mientras la antigua plataforma se fusionaba con wordpress, empecé a pensar si realmente quería continuar escribiendo o no.

Alguna más, alguna menos, estas son las diez razones que tuve en cuenta para no escribir un blog.

BRISTOL READY BLOG

1. Privacidad. Me parece fundamental porque, independientemente de que firmes un blog con tu nombre real, el de tu empresa o bajo seudónimo, siempre vas a enseñarle al mundo una parte de ti. No hablo solo de datos de mayor o menor calado… hablo de tu experiencia, de detalles, de lo que para ti importa y de lo que no. Independientemente del valor que puedas aportar, en este momento nos encontramos ante tal maraña de información y ruido, que merece la pena mantenerse en silencio antes de aportar más información que no interesa a nadie.

2. Tiempo. En la medida en que decides hacer públicas tus ideas en vez de mantenerlas en un cuaderno solo accesible para ti, conviene asegurarse de que se trata de algo más que de un capricho. Como decía antes, hay millones de blogs, artículos acerca de casi todo… y es fundamental que tu intención sea hacerlo lo mejor posible antes de lanzarte a publicar online. Para ello, necesitas bastante disciplina y compromiso, que en tu vida se traducirá como una inversión de tiempo. Plantéate a qué actividades estás dispuesto a renunciar, o cómo podrías reorientar tu tiempo libre o laboral para ofrecer contenidos que interesen, y sobre todo, que te interese investigar a ti. Nuestro tiempo y nuestras ideas son lo más valioso que tenemos y bien merecen algunas reflexiones acerca de donde invertirlas.

3. Valor. Tanto si vas a hablar de tu vida personal como de tu trabajo, piensa si lo que vas a compartir tiene algo valioso que aportar. Si lo que quieres enseñar al mundo son las fotos de tus vacaciones, tu opinión acerca de los lugares que frecuentas o te apetece divagar de forma que solo tú lo entiendas, quizás no necesites un blog. Instagram, Foursquare y twitter pueden ser opciones muy válidas para ese propósito.

4. Compromiso. Si escribes un blog lo haces para que los demás te lean. Eso significa que hay personas que deciden invertir su tiempo en escucharte y a veces dar su opinión al respecto, así que no escribas un blog si piensas abandonarlo después de tres artículos, o no piensas leer o contestar ninguno de los comentarios que recibas. Por supuesto, eso no quiere decir que tengas que convertirte en esclavo de tu blog ni de tus lectores, pero tampoco que lo utilices en un sentido unidireccional todo el tiempo. Escribes para comunicar y comunicarás mejor si además escuchas.

5. Feedback. Las ideas están ahí y es frecuente que a muchas personas les interese lo mismo al mismo tiempo. Hablamos de internet y de la forma de conocimiento más globalizada que existe, así que no debe extrañarte que en la mayoría de los casos exista alguien que ya ha hablado de algo antes que tú. Si decides escribir sobre un tema sobre el que necesitas leer e informarte antes de hacerlo, nunca está de más que menciones donde encontraste algunas de las ideas. De igual forma, también puedes aportar en forma de comentarios y enriquecer la información. Si solo vas a relacionarte con tu editor de textos online, la experiencia no va a ser muy provechosa.

6. Inversión. Necesitas un dominio y un alojamiento propio para tu blog. Si vas a empezar a publicar, quizás te parezca innecesario gastar ese dinero, pero intenta darle desde el primer momento la importancia que merece. Puede que wordpress.com no sea una mala idea, pero conforme crezcan tus artículos, tus seguidores y tu experiencia, lo más probable es que decidas encargarte de estas cuestiones: posicionamiento, diseño e incluso seguridad. Respecto al dominio, lo lógico es utilizar tu nombre (real o inventado) o la actividad que te represente o de la que quieras hablar. De lo contrario puede ser difícil ubicarte.

7. Futuro. Parte de esta idea: todo lo que pasa en la red se queda en la red. Desde el momento en el que compartes información online, cedes el control de la misma. Piensa si lo que vas a publicar hoy puede perjudicarte en un futuro, aunque ese futuro sea pasado mañana. Es difícil borrar el rastro, así que hay que tener en cuenta si estamos dispuestos a hablar hoy de algo con lo que podemos no estar de acuerdo en un periodo de tiempo no necesariamente largo. El derecho al olvido es muy difícil en internet, así que valora este punto si no eres muy valiente.

8. Notoriedad. En el año 2014 sabemos lo influyentes que pueden ser las opiniones que algunas personas vierten en su blog. Para los que no viven de internet o lo usan como entretenimiento, estos generadores de opinión resultan invisibles, pero si estás pensando escribir un blog, probablemente sea porque conoces a alguien que escribe uno y tiene cierta influencia en ti. Si tu idea es ser una celebrity de la red, necesitas un buen plan. Llevas años de desventaja si aún no has empezado a publicar, y desventaja también si has cambiado de blog varias veces y vuelves a ser un completo desconocido. Solo vas a conseguirlo si te tomas tu blog como un trabajo u ofreces contenido que nadie más ofrezca. Si tus pretensiones son tan altas y tu grado de implicación o de novedad no lo es, no escribas un blog.

9. Reciclaje. He perdido la cuenta de todos los cambios en materia de blogs que he visto a lo largo de estos años. De Livejournal a Deadjournal, de blogspot a wordpress, de bitacoras a typepad… Ghost, Tumblr… más todos los cambios ocurridos dentro ellos. Lo que quiero decir es que posiblemente tengas que migrar en algún momento dependiendo de la tendencia o de las características que necesites, y eso requiere formación. Asume que no es suficiente con publicar, sino que te conviene estar pendiente de todos estos cambios.

10. Alternativas. Como he dicho, escribir un blog requiere tiempo, esfuerzo y sobre todo constancia. Al fin y al cabo, debe haber una buena dosis de voluntad para casi cualquier cosa que te propongas, y tener un blog no tiene por qué ser una de ellas. Puedes tener un registro de ideas en twitter, facebook e incluso utilizar imágenes en instagram si prefieres algo más visual. Seguramente incluso encuentres más seguidores en esas redes sociales si tu propósito es conseguir interacciones. Considéralas también.


Mientras escribo esta entrada, en la Sexta Noticias debaten sobre el fin de la crisis en nuestro país. En la calle hay más de 35º de temperatura y los kurdos y EEUU intensifican la ofensiva contra los yihadistas.